La Ley de Igualdad de Oportunidades de Crédito (ECOA) es una regulación federal que obliga a los prestamistas a promover la disponibilidad de crédito para todos los solicitantes solventes sin distinción de raza, color, religión, origen nacional, sexo, estado civil o edad (siempre que el solicitante tenga capacidad capacidad de contratación); de si todo o parte de los ingresos del solicitante proceden de un programa de asistencia pública; o si el solicitante ha ejercido de buena fe algún derecho de la Ley de Protección del Crédito al Consumo. La regulación prohíbe las prácticas de los acreedores que discriminen en función de cualquiera de estos factores.